Empecé el curso con muchas ganas de aprender, ya que venia de una época bastante frustrante en cuanto a estudios se refiere (el temido bachillerato). Pero nunca imaginé, que esta clase, este curso y esta Escuela me iban a llenar tanto como persona y como estudiante.
Siendo consciente de que aún me queda un año en este centro (o más quien sabe), me quedo con la mejor sensación que se puede tener al finalizar, no querer acabar, querer seguir viendo a los profesores y a los compañeros de clase, que más que eso se han convertido en amigos. Puede ser algo muy fácil, pero poca gente que conozco puede decir que en solo nueve meses han conseguido formar amistades que voy a recordar siempre.
Del centro me llevo a unos profesores geniales, no puedo decir más, porque sobran las palabras, ya que han conseguido salir del ámbito de docentes y convertirse en amigos.
Y de los compañeros, que decir, han conseguido sacarme una sonrisa cada día hacerme reír y hacerme rabiar.
Y bueno para finalizar, me llevo grandes amistades, de esas que sé que van a perdurar en el tiempo, grandes momentos tanto buenos como malos, de esos que te hacen cambiar como persona, y trabajos que te hacen realizarte y aprender.
Finalizar un curso sabiendo que realmente has aprendido y has mejorado, es lo mejor que le puede pasar a un estudiante.
¡Muchas gracias por estos nueve meses, y por los que nos quedan compañer@s!
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